Organización Editorial Mexicana21 de enero de 2010
María Esther Beltrán Martínez / El Sol de México
Málaga, España.- Van tres semanas que dio inicio el XXVII Festival de Teatro en Málaga, siendo las calles principales Larios y la Plaza de la Constitución los escenarios perfectos que recibieron a diferentes compañías internacionales que tuvieron como objetivo entretener y sorprender a los transeúntes.
Los primeros en sorprender y presentar su música fueron las marionetas gigantes de "Le Caramantran", para dejar nuevas expectativas con tres hombrecillos raros y verdes. Insoportable y tierno, "Bebé Charli" se quitó su chupete gigante para berrear y hacer todo tipo de barbaridades por la calle. Con su corpachón pero con voz aguda, se atrevió a decir cualquier cosa y desde su carrito gigante motorizado dio un buen susto. "Bebé Charli" es un "clown" que, además de sus espectáculos de calle, ha participado en programas televisivos y ha triunfado en Francia y Bélgica con sus canciones. "Ser un bebé es mágico", dijo "Bebé Charli", quien se la pasa en grande desde su cochecito.
A este bebé le acompañó tres curiosos personajes, tres marionetas humanas que se presentan con impermeables, botas de caucho y un pequeño descapotable blanco. Con máscaras inspiradas en dibujos animados que parecen cabezotas hechas de chicle, estos tres guasones verdes sacaron a bailar con electrónica, ópera e himnos de caza.
Procedente de Nantes, la compañía Ecart llevó a todos los públicos su apuesta por una danza sin restricciones, un baile autodidacta y no académico. Desde 1988 lleva por las plazas sus creaciones. En Málaga se vio "Homs fums", su último espectáculo. Tras ellos se presenta el performance del artista alemán Johan Lorbeer, quien cierra "Invitados en casa", programa de acciones externas del XXVII Festival de Teatro organizado por el Cervantes.
Johan Lorbeer vive desde 1984 en Berlín. Trabaja con videos, instalaciones y performances. Está especializado en las "still life performances" (o performances de naturaleza muerta), que intentan ensanchar la percepción en términos de duración más que de distancia.
A través de la fijación de su propio cuerpo en un lugar sumamente insólito y la condición en el espacio y en el tiempo, el artista se esfuerza por expresar su fluidez de un modo físico. Ajeno a la gravedad, Johan Lorbeer se convierte en una escultura humana, en una obra de arte viva. Este es un acto artístico en sí mismo, el lenguaje en funcionamiento de diferentes tipos de arte visual como la escultura, la instalación y el gesto del cuerpo dramático.
La Plaza de la Constitución fue configurada como un espacio público con sus funciones lúdicas y políticas. En esta plaza se encuentra la Fuente de Génova, obra renacentista de mármol, de la cual no se tiene clara su llegada a Málaga. En el costado oriental de la plaza se halla el Pasaje de Álvarez o de Chinitas, construido por iniciativa del empresario malagueño Antonio María Álvarez. El segundo nombre de este pasaje proviene del famoso y popular Café de Chinitas, que estuvo ubicado ahí y transcendió a la vía urbana haciendo olvidar su denominación primitiva.
El establecimiento fue inmortalizado por García Lorca, cuyos versos se recuerdan en un panel de cerámica que dice: "Es el Café de Chinitas, dijo Paquiro a su hermano. Soy más valiente que tú. Más torero más gitano".
