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viernes 1 de enero de 2010
Arcoiris Lésbico-Gay / una linda fotografía mexicana
90 años del DF / en el cine mexicano a pie, en coche, camión o tranvía

Aunque hay algunos excelentes libros de fotografía que nos llevan de los ojos a ver cómo era nuestro querido, añorado, nostálgico, tranquilo mucho tiempo y ahora “muy peligroso” Distrito Federal, nada como el cine mexicano, que rescata en movimiento -la mayoría en glorioso blanco y negro- cómo ha sido paulatinamente el cambio de fisonomía de la gran ciudad desde los años 20 al presente.
Sólo a través de algunas películas mexicanas, con un poco más impacto emocional que la fotografía, podemos ver y recordar lugares que se han ido, calles y avenidas que se han transformado; colonias y barrios que se negaron a morir, y que fueron captados como eran, en las muchas y variadas historias de nuestro cine, antes de desaparecer o cambiar.
Ayer estaba eso, hoy ya no. ¿Cuándo cambió? Hoy, gracias a la tecnología digital, lo más fácil es filmar, por eso hay que agradecer los muchos testimonios actuales del “cómo era”, “que había”, “cómo estaba” y “que hay hoy” y no solamente en el aspecto del cambio urbano, sino en el de lo cultural y lo social. Para los que amamos la vieja ciudad de México ya tan distante, pero a tiro de nostalgia digital en DVD, cada viaje cinematográfico es un grato recuerdo e invitación a la taquicardia.
En diciembre de 1919 se estrenaba en más de veinte salas El Automóvil Gris, de Enrique Rosas, con las andanzas de la famosa banda que, en 1915, robaba y secuestraba usando un coche gris en la ciudad, al amparo de uniformes militares y falsas órdenes de cateo.
Las imágenes que vemos recreadas en las colonias y los lugares reales de los atracos, son asombrosas. Pero más cuando uno de los asaltantes es llevado a la jefatura de policía, que estaba en lo que hoy es Reforma y Bucareli, donde se encuentra un Bancomer y, en el segundo piso, la redacción de EL UNIVERSAL GRÁFICO.
También, en Las Abandonadas, del “Indio” Fernández, con una historia alternativa de la temible banda “del automóvil gris”, se observa otra ciudad de México, tal vez más glamorosa llevando como bonus pietaje regio de la legendaria escuela primaria Benito Juárez, de la colonia Roma.
En camión, de fines de los 40
En 1948 el chofer de camión ruta Zócalo Xochicalco y anexas, Gregorio del Prado (David Silva) y su cobrador “Regalito” (“Mantequilla”), nos llevan a un viaje de Esquina bajan…! por el primer cuadro y algunas colonias aledañas, que continúa en su secuela Hay lugar para… dos. Un año antes, Nosotros los Pobres, la película más taquillera del cine mexicano, nos mostraba un poco del arrabal del DF con visita guiada del “Torito”, Pedro Infante, en carcacha y coche ajeno que se continuaba en Ustedes los Ricos y luego Pepe El Toro. El tour por el DF incluía la barriada recreada, parte real de la ciudad, un sitio de rompe y rasga y pase al famoso Palacio Negro de Lecumberri.
El momento estelar es cuando Pedro Infante está a punto de caer de un alto edificio (el de la hoy extinta Luz y Fuerza) en avenida Juárez, pisoteado por el Ledo y su secuaz, quienes son los que finalmente, y por no pisar bien, se estrellan en el pavimento.
Recorrido en tranvía
En 1953, Luis Buñuel, pone al mando de 133, un tranvía a punto del retiro, al “Caireles” y al “Tarrajas”, para que nos den el mejor recorrido de la época en La Ilusión Viaja en Tranvía, con paradas en el Centro, Indianilla, El Rastro viejo, Coyoacán, Xochimilco, la Del Valle, calzada de Tlalpan y anexas. La ciudad que vemos no solo es increíble, sino maravillosa, tranquila y diferente; anterior al metro, la delincuencia y el crimen organizado.
Antes, en Ustedes los Ricos, de Ismael Rodríguez (1948), Ledo y sus secuaces persiguen al “Camellito” porque ha descubierto su plan para matar a Pepe “El Toro”. Lo alcanzan y lo arrojan al paso de un tranvía que le parte limpia y secamente los pies. “No siento mis pies”, murmura el pobre hombre a punto del desmayo, mientras que “Mantequilla” le dice algo así como: “no te preocupes ‘manito’, es que el tren te los cortó”.
Barrios queridos… y temidos
Tacubaya, Nonolaco, La Romita y otros barrios marginales forman parte de la escenografía urbana real de Los Olvidados, de Buñuel. Un filme considerado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, que documentó en 1950 los bajos fondos de la gran urbe, con un drama de pobreza que, en su momento, fue duramente atacado aquí, hasta que triunfó en Europa.
Para saber cómo eran hace más de 20 años el barrio de la Merced, que dio cobijo a leyendas pre-narco como la de “Lola La Chata”; Tepito, la feria mundial de la piratería y la colonia Morelos, donde estuvo (hasta el terremoto del 85) la famosa vecindad La Casa Blanca, donde Oscar Lewis escribió Los Hijos de Sánchez, que luego dio lugar a la película protagonizada por Anthony Quinn, hay que ver, el fantástico documental Primer Cuadro, de Oscar Menéndez.
Este documentalista también ofrece visitas fílmicas guiadas a la penitenciaria de Lecumberri (Historia de un Documento), hoy Archivo General de la Nación. Voces de la Guerrero, un documental de Adrian Arce, habla de una colonia todavía algo temible, lo mismo que 1973, de Antonio Isordia, que muestra una cruel radiografía de otra ciudad de México, poco conocida.
“El Barrio Bravo” siempre se ha cosido aparte en el cine mexicano, sin embargo, Gabriel Retes lo retrató en su caldo, en 1976 (antes de la avalancha de puestos piratas con sus todavía laberínticas vecindades) en la película Chín Chín El Teporocho, basada en la novela del cronista de Tepito, Armando Ramírez. “Tepis” también ha sido escenario de otras películas como Don de Dios y, recientemente, objeto de un documental hispano, Narco-México, que llega hasta la Santa Muerte.
La Lagunilla, prima del suburbio, también ha tenido sus identidades fílmicas en varias películas como Lagunilla mi Barrio, anteriores a la famosa, El Mil Usos (y secuelas) más la legendaria Mecánica Nacional. El Centro de la ciudad, el Zócalo y sus calles aledañas, casi siempre han estado presentes en innumerables películas mexicanas aunque, tal vez una de las más cotizadas (y aún a la espera del DVD) sea Mentiras Piadosas, un drama de Arturo Ripstein (1987) que rescata en imágenes edificios antiguos y vecindades antes de que entrara la piqueta del remozamiento del primer cuadro.
Muy cerca de ahí, en la calle de Perú número 77, se alza la monumental Arena Coliseo, escenario de memorables combates de lucha libre que, cinematográficamente, se da las tres caídas de rigor con La México, donde casi todo el cine de luchadores fue filmado. Si uno mira con atención, puede ver los cambios que han sufrido ambos espacios ciclópeos dedicados al pancracio y calles circunvecinas en filmes como Huracán Ramírez, Los Tigres del Ring, El Ladrón de Cadáveres… y todas la de El Santo.
El DF de los antros, es puntualmente retratado (aunque a medias) en la película de Alejandro Galindo, México nunca duerme, de 1958. Otras apariciones de sitios de culto de rompe y rasga y espera del cliente, como Las Vizcaínas en Trotacalles, de Matilde Landeta (1950), están en Confidencias de un Ruletero, de Alejandro Galindo (1949) y Baile Mi Rey, de Roberto Rodríguez (1951).
El corazón palpitante de estos cabaretuchos y salones de baile retratados con mayor rigor se pueden observar en la legendaria Salón México, del “Indio” Fernández, la mejor en su género y Los Caifanes (que documenta como el verdadero Siglo XX, de San Juan de Letrán), más Tivoli, de Alberto Isaac (demolido a la mala por el “Regente de Hierro”, Uruchurtu para que, literalmente, lo atravesara el Paseo de la Reforma); porque los antros de las películas de ficheras, son de verdadera “ciencia ficción” y fricción.
Hay que destacar, tanto La Canción del Pulque (2003) como Los Ladrones Viejos: Las Leyendas del Artegio (2007), ambos documentales de Everardo González que rescatan el DF a través del neutle en famosa pulcata de la Escandón y sus más emblemáticos ladrones, de los que robaron hasta a los mismísimos presidentes Echeverría y López Portillo.
El puente más cinematográfico: Nonoalco-Tlatelolco
Nunca un puente ha sido más reverenciado en el cine mexicano que el de Nonoalco, antes de que Mario Pani diseñara el conjunto habitacional de Tlatelolco, en lo que antes era uno de los más terribles arrabales y cinturones de miseria. Cerca de sus estructuras se filmaron escenas de Los Olvidados (1950) y Vagabunda, de Miguel Morayta, filmada ese mismo año, rescata imponentes imágenes de su arrabal y el paso de los trenes bajo el puente. Sin embargo, Víctimas del Pecado (1950), de Emilio Fernández, es la que mejor lo retrata, lo mismo que el cabaret de barriada La Máquina Loca, donde se filmaron muchas de sus secuencias y con un duelo antológico a balazos, sobre las vías del ferrocarril entre Tito Junco y el villanazo de Rodolfo Acosta.
Algunos documentales del Docufest también lo rescatan. Antes de que le pusieran un puente ¡sobre el puente! se rodó en 1956, el drama existencial Del Brazo y por la Calle, de Juan Bustillo Oro y, su más reciente aparición, en un viaje con muerto en silla de ruedas, se debe a la película El Mago, de Jaime Aparicio (2004).
Antes del terremoto del 85
Aunque los multifamiliares Alemán y Juárez, ambos del arquitecto Mario Pani, eran símbolo de la modernidad y acomodo, el más cinematográfico, luego de que el primero apareciera fugazmente en La Ilusión Viaja en Tranvía y con más contexto en La Bienamada, del “Indio” Fernández, antes de su última aparición, en la era del color, en Todo el Poder, el que más nostalgia y revuelo sigue teniendo es el Juárez, con La Sombra Vengadora Contra la Mano Negra, de Rafael Baledón (1954) y El Hombre de Papel, del mítico Ismael Rodríguez.
Las grandes avenidas de la ciudad también tienen su historia fílmica. Por ejemplo, la Avenida de los Insurgentes, la más larga del mundo, es recorrida en su tramo medio, digamos del todavía vigente Woolworth y lo que fue la juguetería Ara, atravesando lo que hoy es la glorieta de Insurgentes, era recorrida de noche en carro con sirena abierta en Las Aventuras de Carlos Lacroix (1959), por Ramón Gay. En el sur, cerca de CU, hay tomas de estudiantes en carcacha recorriéndola en Viva la Juventud (1956) y también mostrando cómo era en ese entonces Ciudad Universitaria. El paseo de la Reforma, a la altura del Cine Diana, se ve en Cadena Perpetua (1978), de Ripstein.
Miscelánea citadina
La ciudad de México también ha tenido otros rostros que, en mayor o menor medida en cuanto a imágenes, nos remiten a la nostalgia de cómo eran determinadas rutas o recorrido con mayor o menor peligrosidad; o lugares míticos, geniales, de horror citadino o reclusorio obligado, y el cine es, al margen de algunas fotos, el que puede recordárnoslo con mayor vivencia como la matanza del 2 de octubre (Tlatelolco, las claves de la masacre) o el artero ataque de Los Halcones el 10 de junio del 71, documentado por la ABC.
Arthur Conan Doyle / a la sombra de Sherlock


El Universal
Viernes 01 de enero de 2010
yanet.aguilar@eluniversal.com.mx
Aunque escribió varias ficciones históricas de notable manufactura, como Micah Clarke, La compañía blanca, Rodney Stone y Sir Nigel y la obra de teatro Historia de Waterloo, a Conan Doyle sólo se lo recuerda como el padre de Sherlock Holmes, ese detective sagaz que utilizaba la lógica de la reflexión y se hacía acompañar por el doctor Watson, que es el narrador de sus relatos.
Sir Arthur Conan Doyle (Edimburgo, 22 de mayo de 1859), el narrador que es definido por el mexicano José Agustín como “el creador de un detective de campeonato mundial”, cursó estudios en Stonyhurts antes de ingresar en la Universidad de Edimburgo. En 1882, instaló una clínica en Portsmouth donde comenzó a darle rienda suelta a su imaginación. Allí escribió Estudio en escarlata, primer relato en el que aparece su Sherlock Holmes, que -dicen- se basa en su maestro de la universidad Joseph Bell, quien tenía gran habilidad para el razonamiento deductivo.
El creador del mito literario del detective que hacía uso de la observación, la investigación y la deducción para resolver los casos más difíciles, es considerado un escritor de gran valor para la literatura en general, pero en especial de la literatura policial.
De colega a colega
Paco Ignacio Taibo II, creador de la saga literaria mexicana protagonizada por el detective Belascoarán Shayne, asegura que “Doyle en su momento encontró algunas de las claves narrativas más interesantes de la literatura de acción: que era este particular y sui generis personaje que basaba su relación con el crimen en la lógica de la reflexión”.
El autor de Días de combate y La cosa fácil, destaca que al delinear a Holmes, Sir Arthur creó un paradigma que es: “frente al hecho criminal, la investigación”, que es al mismo tiempo el gancho narrativo: el cómo, el por qué y el quién. “Conan Doyle establece las preguntas clave que uno tiene que responder en la novela policíaca, aunque no quiera”.
Contrario a lo que señalan muchos críticos y seguidores de Conan Doyle, quienes lo celebran por ser el escritor que creó el género policial, Paco Ignacio Taibo II dice que Sir Arthur no es el creador de un género, pues su obra es posterior a Los crímenes de la calle Morgue y a dos obras más de Edgar Allan Poe y es posterior a otros escritores franceses del siglo XIX; pero hay algo muy valioso en la propuesta de Conan Doyle, según Taibo: le dio al género policial un nivel de popularidad universal inmensa.
“La manera como trabajó Sir Arthur Conan Doyle lo convirtió en un personaje universal; hoy, el apellido Holmes se vuelve un apellido definitorio; se dice: ‘se hizo una investigación holmesiana’. Por ejemplo, lo que hace el gobierno mexicano contra los narcos no es holmesiano, no usan la inteligencia; la persecución que los Estados Unidos ha hecho contra Bin Laden no es holmesiana. O sea, Conan Doyle logró algo que pocas veces en la literatura se logra, convirtió el apellido de su personaje principal y mítico, en un adjetivo universal”, afirma Paco Ignacio Taibo II.
Capacidad de deducción
El escritor José Agustín asegura que Conan Doyle es un personaje muy especial al igual que Sherlock Holmes: “son personajes que se salen totalmente de los parámetros habituales”.
José Agustín celebra en Holmes la capacidad de deducción “que es una cosa absolutamente fuera de lo normal”, que era un gran observador y un gran atleta “corrobora todas sus capacidades deductivas” y lo define como un “hombre de una cultura notable que trata de estar al día de todo lo que ocurre, sabe quién es cada una de las personas que están siendo célebres en Inglaterra y en el resto de Europa” y sobre todo celebra su uso de la psicología del talentoso. Paco Ignacio Taibo II es más reservado:
Ante las opiniones de que Conan Doyle fue un adelantado de su tiempo por desarrollar lo que hoy llaman “la psicología del talentoso”, Taibo II dice: “No le añadamos más mitos de los que merece, ni le demos más gloria de la grande que ya tiene Sir Arthur. No son malas sus novelas históricas, lo que pasa es que fracasaron; o sea, había sido tanto el éxito de su Holmes que los lectores no lo querían cuando hacía novelas históricas”.
Paco Ignacio señala que Sherlock Holmes tiene una gran debilidad, “es un investigador como su propio autor que se queda en el nivel asocial del crimen; o sea, las generaciones que empezarían con Dashiell Hammett y Raymond Chandler en Estados Unidos se hicieron la pregunta que Conan Doyle nunca se hizo: ¿en qué sociedad se está cometiendo el crimen?”.
La mente del detective
El doctor Jesús Ramírez Bermúdez, jefe de neurosiquiatría del Instituto Nacional de Neurología, afirma que uno de los talentos principales de un investigador como Sherlock Holmes es que tiene que entrar en un estado de percepción libre de prejuicios donde trata de poner su atención de manera explícita en los datos que le ofrecen los sentidos; pero esa es sólo la primera etapa del proceso de investigación; la segunda, es la intuición y la tercera, la deducción.
“Holmes entra en estados de concentración prolongados en los que suspende por un momento la emoción y el pensamiento verbal para estar atento. Pero además de la observación está la intuición, la corazonada que es como una suma de datos súbita que es inconsciente. Sherlock Holmes no parecía ser tan intuitivo aunque en ocasiones tienen corazonadas; en general tiene un estricto pensamiento lógico”, dice Ramírez.
El médico, investigador y escritor destaca que Sherlock Holmes es un personaje paradigmático. “En primer lugar es un empirista porque sólo recoge los datos que le ofrecen los sentidos; y es también un racionalista pues procede con un método lógico deductivo”.
El mito impulsado por el cine
El cine le dio a Sherlock Holmes una importancia central; la novela policial se convirtió a su vez en una fuente muy recreada e incluso plagiada por la cinematografía. Lo saben bien José Agustín y Paco Ignacio Taibo II, quien asegura que su entrada al cine es la segunda gran vertiente que ha convertido al detective de Conan Doyle en un mito.
“No sería Sherlock Holmes el mismo referente en el imaginario de todo el mundo sino fuera por (el actor) Basil Rathbone, quien construyó el Sherlock cinematográfico más potente que se haya conocido. A la actual película (N.d.R.: que se estrena hoy) le va a costar mucho combatir a Rathbone; todos los intentos que ha habido en el cine con una cierta solidez, no han podido con él; sigo viendo películas y series de Sherlock Holmes y sigo diciendo: ‘bueno, se parece a Basil, pero no, ¡ese sí era Holmes!’”.
¿Herederos de Doyle?
“Sherlock y Conan son los grandes impulsores del género detectivesco-policíaco, aunque tenía los precedentes de Allan Poe y de algunas otras personas, fue a partir de ellos que se desarrolla la fiebre total, surgen grandes detectives de distintas características. Los europeos suelen ser más deductivos, se manejan más a través de la cultura y lo gringos son más de acción, le dieron una importancia medular a la novela policíaca y la convirtieron en la novela negra, son libros sensacionales los de Hammett y Chandler”, dice José Agustín.
Muerto Arthur Conan Doyle, el 7 de julio de 1930 en Crowborough, Sussex, muchos escritores siguieron su ejemplo. José Agustín dice que en realidad son sus herederos todos los que escriben género policial y lo hacen bien, pues “él establece cómo se deben llevar a cabo los principios de investigación, de deducción y de resolución de grandes misterios que a veces son crímenes”. Dice que en México le deben mucho Paco Ignacio Taibo II y Enrique Serna, entre otros.
Paco Ignacio Taibo II afirma, en cambio, que “siento una deuda profunda como lector, no como escritor” y dice que Belascuarán y Holmes no comparten nada “yo soy de la tercera escuela, ni Conan Doyle ni George Simenon, sino de la escuela Hammett-Chandler”.
Y va más allá, reconoce que los herederos de Sir Arthur “son muy pobres”; pues su heredera más famosa sería Aghata Christie “pero es muy mediocre como narrativa” y en el sueco Henning Mankell “está el cotidianismo, las novelas de Wallander son de otra escuela, son hijas de Simenon, el otro grande”.
Si Paco Ignacio Taibo II ejerce la novela policial y se declara un gran lector de Conan Doyle, José Agustín lo ha leído muy bien y ha escrito un ensayo en el libro Vuelo sobre las profundidades, donde revisa toda su obra, que está publicada por varias editoriales entre ellas Porrúa, Fontamara, Valdemar, Cátedra y Alianza que tiene una edición en pasta dura de casi 900 páginas que se llama Todo Sherlock Holmes.
Filarmónica de Viena / recibe al 2010 con declaración de amor

El Universal
Viena
12:18
Varios diarios austríacos ya habían anunciado hace unos día que sería Welser-Möst quien tomara la batuta del famoso recital. El maestro de 49 años será el sexto austríaco que ocupe el atril de la Sala Dorada del Musikverein en el recital de Año Nuevo y sucederá al francés Georges Prêtrese, que dirigió el famoso concierto.
El director de la Filarmónica de Viena, Clemens Hellsberg, indicó que con esa invitación se reconoce "el trabajo artístico común en ópera y conciertos, que se distingue a través del constante crecimiento del conocimiento musical en los últimos años y se muestra en una feliz inspiración recíproca". Welser-Möst, que asumirá el próximo verano la dirección musical de la Ópera de Viena, dirigió por primera vez a la Filarmónica vienesa en 1998.
El director ha asegurado que el ofrecimiento de dirigir el Concierto de Año Nuevo es para él "una especial alegría y distinción". Desde 1987, la Filarmónica de Viena designa a un nuevo director cada año para dirigir el recital del 1 de enero.
Desde entonces, grandes maestros como Herbert von Karajan, Zubin Mehta, Riccardo Muti, Nikolaus Harnoncourt o Daniel Barenboim han tenido el privilegio de ponerse al frente de la orquesta austríaca en el Concierto de Año Nuevo.
EFEEl Universal
Viena
Viernes 01 de enero de 2010
08:57
El deseo del maestro francés Georges Prêtre de enviar al mundo una "declaración de amor" con el Concierto de Año Nuevo se cumplió hoy con creces en un recital cargado de referencias románticas y de celebraciones a la vida. Con 30 mil flores traídas desde San Remo (noroeste de Italia), la Sala Dorada del Musikverein vienés acogió la tradicional bienvenida al nuevo año que la Filarmónica de Viena ofrece cada 1 de enero.
Prêtre, viejo conocido de la orquesta vienesa y que ya en 2008 tomó la batuta en el recital de Año Nuevo, afrontó con un excelente humor y mayor entusiasmo su anunciado objetivo de que "durante dos horas todos olviden sus problemas". Con tal declaración de intenciones, no sorprende que el recital lo inaugurara la apertura de la opereta "Die Fledermaus", de Johann Strauss hijo, un auténtico canto a la alegría de vivir y a la fiesta.
La obra cumbre del "rey del vals" marcó el tono desenfadado del resto del concierto, poblado por las polcas, los rigodones y los valses del resto de la familia: Johann padre, Josef y Eduard. Temas como "Frauenherz" (corazón de mujer) o "Wein, Weib und Gesang" (vino, mujer y canción) fueron excelentes embajadores de ese espíritu de jovialidad y buen ambiente que presidió el concierto.
"Maravilloso" exclamó Prêtre al concluir la primera parte del recital, que la televisión pública austríaca retransmitió en alta definición a 72 países de todo el mundo. La segunda parte del recital ganó en variedad, con la introducción de compositores ajenos a la dinastía Strauss.
La apertura de la ópera "Las alegres comadres de Widsor", basada en la comedia homónima de William Shakespeare, sirvió para rendir homenaje a su autor, Otto Nicolai, fundador de la Filarmónica y del que en junio próximo se celebra el 200 aniversario de su nacimiento. Y por si la música no había sido suficiente para animar la entrada del año, la retransmisión televisiva del recital se vio aderezada con la inclusión de un número de danza a cargo de los solistas del ballet de la Ópera de París.
Desde las salas del Museo de Historia del Arte de Viena y bajo los acordes de una polka de Johann hijo, Eleonora Abbagnato y Nicolas Le Reiche pusieron movimiento a la música con una coreografía de Renato Zanella. La bailarina italiana lució un impresionante diseño de su compatriota Valentino, que se estrenó en este año 2010 como colaborador del Concierto de Año Nuevo.
El conocido modisto también creó los vestidos de las bailarinas del Ballet de la Ópera de Viena que danzaron siguiendo la música del vals "Morgenblätter". Una primicia en el recital de Año Nuevo, la "Champagner-Galopp" del danés Christian Lumbye, sirvió para que Prêtre y los filarmónicos, con tarareo de la música y lanzamiento de confeti incluido, pusieran fin al programa oficial y felicitarán al público el 2010 al grito de "Prosit Neujahr".
Pero ningún año puede comenzar en Viena sin que suene el auténtico vals de valses. Los acordes de "El Danubio Azul" sonaron en el Musikverein mientras la televisión austríaca mostraba imágenes del recorrido del río desde su nacimiento en la Selva negra alemana hasta su llegada al Mar Negro.
A la elegancia del vals siguió el definitivo y animado fin de fiesta de la "Marcha Radetzky", durante la que Prêtre se desdobló para dirigir a los músicos en sus compases y al entusiasmado público en las palmas, que se transformaron en un enardecido aplauso para agradecer al maestro francés una memorable fiesta de Año Nuevo.
ENERO DE 2010 / FELICIDADES MÉXICO
♦ 1 / Tita Bilbao / Amiga
♦ 2 / Adriana Lara Padilla / Amiga
♣ 8 / Alicia Luján /Cuñada
♣ 9 / Osvaldo Hernández Valdiviezo / Sobrino
♣ 12 / Reyna Janethe Luna Hernández /Sobrina
♦ 12 / Luis Javier Almazán Emery /Amigo
♦ 14 / Luis Iván Carlos Hernández /Amigo
♦ 19 / Luis Horacio Flores / Amigo
♦ 22 / Pina Sotelo Rodríguez /Amiga
♦ 25 / Delia Soto Montes /Amiga
♦ 26 / Mario Alberto López /Amigo
♦ 29 / Celia Ramírez Fontes /Amiga
♦ 29 / Francisco Gómez Fuentes /Amigo








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